Esto mismo me llevó a pensar que, en realidad, nunca he estado solo, y que nadie está solo en ningún instante de su vida. Siempre nos acompañan nuestros mas leales y reales amigos: la oscuridad. Aunque tratemos de llevar nuestra vida en la bondad y la compasión, siempre existe esa cuota de maldad. Básicamente, nos alimenta el odio, comemos hipocresía, cagamos mentiras, respiramos miedo. Son esos nuestros amigos de siempre, los que no nos abandonan, y hasta nos persiguen para saber cómo estamos y si acaso necesitamos su ayuda.
Es por esto que morimos, porque la muerte es el último suspiro del miedo, porque nos libera de esa oscuridad en nuestra vida. Espero que esto no se tome como un manifiesto suicida o algo así; se trata de la reflexión de alguien que ha entendido varias cosas en muy poco tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario