lunes, 22 de julio de 2013

Enamórate de una mujer de verdad

No puedo pedirte que te enamores de una mujer que lee, porque ya alguien lo hizo por mí.

Sin embargo, puedo pedirte que te enamores de una mujer de verdad. Enamórate de una mujer que busque “figuritas” en las nubes. Enamórate de una mujer que sea lo suficientemente valiente para decir que tiene miedo pero que siempre ejecute a pesar de él. Enamórate de una mujer que no mate hormiguitas sólo porque puede, enamórate de la que agarra la hormiguita en la uña y la devuelve a su filita. Eso significa que es buena y capaz de apiadarse de los que no tienen las mismas herramientas que ella.

Enamórate de una mujer que no disimule ni esconda lo inteligente que es. Las que se hacen pasar por brutas son mucho más peligrosas que las que asumen con orgullo lo inteligentes que son. Además, ¿por qué quisieras estar con una mujer que se subestima para cazar un tipo? Enamórate de una mujer que sea abrazable, adorable, querible y cogible. Todas son importantes. Enamórate de una mujer que no se maquille mucho. Son honestas y seguras. Las que se maquillan mucho envejecen más rápido. Enamórate de una mujer que sea Team Mafalda y no Team Barbie.

Enamórate de una mujer que le guste comer. La vida es más divertida comiendo pizza que lechuga. Enamórate de una mujer que le guste la música. No importa que no sea la misma que te guste a ti. La música puede unirlos cuando se distancien, curarlos cuando se enfermen y salvarlos cuando se pierdan. Enamórate de una mujer que sepa cocinar, que le guste lavar platos o que tenga real como para comprar un lavaplatos. Trust me on this one.

Enamórate de una mujer que esté más preocupada por los ceros en sus cheques que en los tuyos. Enamórate de una mujer que te quiera porque la haces reír y no porque le compras cosas. Enamórate de una mujer que respire profundo para calmarse cuando te ve. Enamórate de una mujer que no pueda esconder nada. Enamórate de los ojos que la delaten y que te digan lo que necesitas saber. Enamórate de ella porque le brillan los ojos cuando te ve. Eso significa que está enamorada de ti.

Enamórate de una mujer que hable bastante, para que tú no tengas que hacerlo. La parte fácil es tuya: asiente y sonríe como si tuvieras idea de lo que está hablando. Enamórate de una mujer que te escuche con atención. Enamórate de una mujer que te pueda hacer sentir culpable y genuinamente arrepentido de vez en cuando. Que tenga ese poder sobre ti es el mejor antídoto contra la arrogancia y el orgullo. Enamórate de una mujer que no sepa planchar, para que no pierdan ni un solo momento juntos. Enamórate de una mujer que sepa escribir “noticas” de amor. Las “noticas” reviven las mariposas y hasta pueden mandar un bombazo de sangre al…corazón.

Enamórate de una mujer que le guste bailar. Recuerda que bailar es la expresión vertical de un deseo horizontal. Enamórate de una mujer que piense en otras cosas, que haga otras cosas y que piense en otras personas diferentes a ti. Enamórate de una mujer con hobbies, con intereses, con pasiones. Que no seas sólo tú, para que no te asfixie. Enamórate de una mujer que sepa que el amor tiene que ser libre. El amor obligatorio sólo le hace daño a los involucrados.

Enamórate de una mujer que ame y deje amar. Que sea y deje ser. Enamórate de mí o de alguien como yo, para que no me duela tanto.

(Fuente: un tipo serio)

jueves, 17 de enero de 2013

Me consumes
Me fatigas
Me desarmas
Me aniquilas
Me matas
Me encantas

Te deseo
Un deseo
Mi deseo

Deseando té
Té en la mañana
Té al mediodía
Léeme. Embriagamé. Destrozamé.
Quiéreme, suicida, loco.
Maniático, perverso.
Quítame el frío.
Agítame.
Lléname la noche, lléname la vida.
Mi vida.


Robado por ahí.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

novedades y otras hierbas

Hacia tiempo que no escribía por estos lados, pero no he perdido la costumbre. Estoy usando un cuadernillo, que llegó a mis manos gratuitamente, para cumplir la función de este blog. Aunque no me gustaría que esto se perdiese, para poder visitarlo, y ver cuánto he aprendido, y cómo era otrora tiempo atrás.

Varias cosas en mi vida han cambiado: mucha gente se va, poca queda, y otro tanto que llega. Ese sentimiento de soledad que ha sido, y al parecer será, mi eterna compañera. La angustia ya poco me visita, apenas manda flores, como para saber que no se ha olvidado de mi a pesar que está lejos. Varias experiencias que pasaron de ser académicas a espirituales, de conocimiento a vida. Y pequeñas personitas que ocupan grandes espacios en mi corazón, y que trajeron desde muy lejos una ternura y alegría que extrañaba, y al final se apoderaron de mi alma.

Tengo pretensiones de retomar este espacio como nido de desahogos y muerte de ideas que pululan por ahí. Pero ni loco transcribo lo de mi cuadernillo, estaría un buen tiempo escribiendo. Se siente bien golpear las teclas, ya se sentía nostálgico deslizar la punta de la pluma en la fina aspereza del papel.

Y volveré, volveré.

lunes, 3 de septiembre de 2012

“Algo de los seres humanos que me intriga es su consciente esfuerzo de estar conectado con el objeto de su afección, incluso si eso los mata lentamente.”


Sigmund Freud

domingo, 2 de septiembre de 2012

Amigos

Creo que toda mi vida he estado solo. No se trata de estar sin amigos, sin nadie. Pero, la verdad, nunca he sentido que haya alguien cuya existencia sea profundamente determinante en mi vida. Aunque esté rodeado de gente, siempre me siento solo, aunque a veces nada más no lo recuerde.

Esto mismo me llevó a pensar que, en realidad, nunca he estado solo, y que nadie está solo en ningún instante de su vida. Siempre nos acompañan nuestros mas leales y reales amigos: la oscuridad. Aunque tratemos de llevar nuestra vida en la bondad y la compasión, siempre existe esa cuota de maldad. Básicamente, nos alimenta el odio, comemos hipocresía, cagamos mentiras, respiramos miedo. Son esos nuestros amigos de siempre, los que no nos abandonan, y hasta nos persiguen para saber cómo estamos y si acaso necesitamos su ayuda.

Es por esto que morimos, porque la muerte es el último suspiro del miedo, porque nos libera de esa oscuridad en nuestra vida. Espero que esto no se tome como un manifiesto suicida o algo así; se trata de la reflexión de alguien que ha entendido varias cosas en muy poco tiempo.

domingo, 5 de agosto de 2012

Gracias, gracias, gracias, ...

Desde hace largo mi vida transcurría casi sin novedades, algunos pocos éxitos laborales (ahora laborales, me siento grande), otros académicos, y siempre seres místicos que aparecieron repentinamente en mi vida para venir a llenar espacios antes vacíos. Creo que por eso me había ausentado de estos lugares: no sentía la necesidad de desahogo, de expulsar basura, como antes lo sentía.

Hace pocos días hice el ejercicio de mirar las entradas anteriores, para ver qué escribía, en qué pensaba. Es increíble lo mucho que una persona puede cambiar en tan poco tiempo. Supongo que uno de los objetivos que tenía con este blog era, justamente, ver ese cambio. El punto es que esperaba verlo en el transcurso de años, no meses. Pero debo imaginarme que es bueno. Quiero pensar que esos cambios han sido para mejor, y deseo que, si es así, siga cambiando.

Pero, al hacer una evaluación un poco más exhaustiva, lo interesante es que, con este cambio personal, también se le corresponde un cambio social. El ambiente, las personas, que siempre me rodean y en los que me veo inmerso, también cambiaron. Se van personas. Llegan personas. Cambian personas.

Hace rato que no sentía el impacto de las teclas. Es extraño, pero llega a ser emocionante, es increíble la sensación de liberación que se produce. Definitivamente debo hacerlo una constante en mi vida.

No sé si éste volver a golpetear letras se debe a una inquietud superior, casi una necesidad (descubierta otra vez), pero definitivamente influyó la sutil sugerencia de aquel pequeño duende de escribir nuevamente, de escribir a aquellas personas que en su momento fueron importantes, y que lo siguen siendo; de expresarme otra vez. En realidad, creo que sí tiene la culpa el duendecito. Creo que solo puedo decirle una cosa a esa tierna pequeñez: gracias, gracias, gracias, ...

viernes, 18 de mayo de 2012

Estamos hechos para volar

Hacía bastante que quería escribir, desahogarme y vomitar. No sé si es por los días transcurridos o por los acontecimientos recientes en mi vida, pero son cosas que debo decir a alguien, o a algo. Se me han abierto nuevamente os ojos, para ver desde otra perspectiva las mismas cosas que antes eran inamovibles.

Fue hace pocos días mi cumpleaños, y no pensaba celebrarlo a lo grande. Decidí escribirle a unos amigos para compartir un par de cervezas y conversar. Cuento corto: no llegó nadie, o al menos nadie de los que yo había invitado. Por el contrario, las personas que estuvieron más preocupadas de ello fueron quienes menos esperaba, y con gestos que en mi vida había visto. Tardé varios días en asimilar las cosas, para darme cuenta que, aparentemente, he cambiado mucho en muy poco tiempo, lo que sumado al cambio de otras personas llevó al distanciamiento. Creo que no he cambiado para mal, pero fue triste ver que esas personas que yo quiero (creo) que estén en mi vida no se hagan presente, y sólo hablan conmigo cuando necesitan algo.

Ahora pienso que esto no debería afectarme mayormente. Las personas son transitorias en la vida. Pasan. Y todas dejan su marca, su huella, su impronta personal en cada uno, para luego seguir camino. Conocer a muchos es perder a muchos. Por eso debemos luchar por mantener el amor como una constante en nuestra existencia, no las personas, porque los seres humanos estamos hechos para volar acompañados, pero no siempre con los mismos compañeros.